anvazher 08/08/2009 @ 11:58
Una
cosa es la realidad y otra cosa es la interpretación que hacemos de
ella. La realidad es sumamente compleja y polifacética, y toda
interpretación que hagamos de ella no será mas que una simplificación
mas o menos burda que nos permite interactuar con nuestro entorno mas o
menos acertadamente.
A esas interpretaciones simplificadas de la realidad se les llama
modelos. Todo el mundo usa modelos para tomar sus decisiones y, aunque
no se puede decir que haya modelos perfectos (porque, como ya he dicho,
todo modelo es una interpretación simplificada de la realidad) si puede
decirse que la validez de un modelo sea mayor o menor, entrando en
crisis a medida que los fenómenos que no puede explicar se acumulan
encima de la mesa.
Uno de los modelos actualmente en crisis es el llamado modelo
clásico o modelo neoclásico de la economía (en realidad creo que
debería hablar de modelos clásicos, puesto que hay muchas variantes).
Tal y como explicaba Florent Marcellesi no hace mucho...

Según el modelo clásico el sistema económico lo abarca todo:
todo es mercantilizable y su valor es expresable en términos
monetarios, y el estado general del sistema puede ser cuantificado
mediante el PIB. El sistema social es un subsistema del gran sistema económico, y la biosfera resulta ser un subsistema del subsistema social.
No estoy, sin embargo, totalmente de acuerdo con Marcellesi en lo
relativo a que el modelo clásico confie en el libre mercado. Una
administración intervencionista puede mostrar también unos
planteamientos acordes con este modelo. Es mas: nuestro actual sistema
económico, que justifica sus actuaciones según este modelo clásico,
dispone de organos reguladores que permiten aumentar o disminuir el
caracter intervencionista de las administraciones públicas según se
estime necesario.
Si, en cambio, coincido con él en la exagerada importancia que se
concede a un indicador que, a mi juicio, tiene una validez relativa a
la hora de describir el estado de un sistema económico. Ese indicador
es el PIB que, según la Wikipedia...
El Producto Interno Bruto, Producto Interior Bruto (PIB) o Producto Bruto Interno (PBI) es el valor monetario
total de la producción corriente de bienes y servicios de un país
durante un período (normalmente es un trimestre o un año). El PIB es
una magnitud de flujo, pues contabiliza sólo los bienes y servicios producidos durante la etapa de estudio. Además
el PIB no contabiliza los bienes o servicios que son fruto del trabajo
informal (trabajo doméstico, intercambios de servicios entre conocidos,
etc.).
Me he permitido destacar en negrita el final del párrafo para llamar la atención sobre el hecho de que el PIB no contabiliza el trabajo informal y, sin embargo, es utilizado como indicador principal para estimar si la economía de un país está en recesión o no.
Esto significa que cualquier administración cuyos resultados
electorales futuros puedan depender del indicador PIB sentirá la
irresistible tentación de aumentarlo como sea, y todo trabajo informal que pueda representar una alternativa al trabajo formal será considerado una amenaza.
Me explicaré con algunos ejemplos sencillos:
- El software libre está siendo desarrollado y distribuido, en gran medida, por trabajadores voluntarios que no cobran por ello y que, en consecuencia, no figuran en ninguna contabilidad ni realizan aportación ninguna al PIB. El software privativo, como a menudo explica Maria Garaña, implica en su producción, distribución y venta a un gran número de trabajadores, cuyos ingresos contribuyen a aumentar el PIB. Es evidente que el software privativo tiene un alto coste y que el software libre representa un importante ahorro económico, y sin embargo el PIB considera positivo al software privativo y una amenaza (en cuanto competencia del software privativo) al software libre (es como si para ayudar a la industria del automóvil se regalaran coches, decía la presidenta de Microsoft Ibérica y presunta asesora del gobierno de Zapatero en materia de "economía sotenible", no hace mucho).
- La distribución y venta de literatura, música y cine en las grandes superficies es un lucrativo negocio que, sin duda, tiende a incrementar el PIB. La distribución gratuita de obras libres (literatura, música y, si, incluso cine) a través de la red apenas contribuye directamente al PIB (contribuye
en la medida en que pagamos una factura por nuestro ADSL, lo cual es
tanto como decir que la distribución de CDs y DVDs contribuye al PIB a
través del consumo de gasoil del camión que los transporta). Dado que
la cultura gratuita representa una alternativa a la industria cultural,
teniendo en cuenta las aportaciones directas al PIB que hacen
la una y la otra es normal que quien no vea mas allá del modelo
económico clásico opte por fomentar la industria cultural y por hundir
la cultura libre (la lengua española es un intangible que
aporta elevados porcentajes al PIB de los países hispanohablantes «y
por eso hay que estudiarlo con la frialdad de de las cifras económicas», decía Carmen Calvo cuando era Ministra de Cultura).
Así que, mientras nuestros gobernantes sigan viendo la economía a
través del modelo clásico, tanto la industria del software como la
industria cultural (por poner solo un par de ejemplos) solo tendrán que
enarbolar la sacrosanta bandera del PIB para llevar el agua a su molino. Y nunca faltará quien insinue que el actual gobierno (de presunta izquierda) es demasiado liberal en temas de propiedad intelectual (mejor digamos "presunta propiedad intelectual" o "derechos de autor": otro día explicaré por qué estos matices) para terminar exigiendo una regulación del sistema (aquí tenemos un claro ejemplo de como el modelo clásico también sirve para ejercer una administración intervencionista).
Hagamos, por un momento, el papel de abogado del diablo. Supongamos
que el modelo clásico aquí descrito es el menos malo para tomar
decisiones en nuestra sociedad. Es aquel que mejor puede orientar las
decisiones de una empresa y, a la larga, el que mayores beneficios
sociales puede generar.
Pero entonces ¿Cómo explicar que mientras el cine español tiene unos resultados económicos patéticos la productora Zinkia cuelga en YouTube los vídeos de su principal activo, Pocoyo, y se ha convertido en un negocio mas que lucrativo (Pocoyo se estrena en bolsa con una subida del 27,6%, decía no hace mucho el diario El País)? ¿No
deberían, según el modelo clásico, ser las descargas libres un freno y
no una ventaja a la rentabilidad de la empresa? ¿Debería entonces
Zinkia cerrar su canal en YouTube y comenzar a perseguir (como hacen
sus colegas audiovisuales de otras productoras) a todo aquel que
intercambie videos en la red?
Dejo a mis estimados antipiratas mesándose los cabellos y
devanándose los sesos para responder al desafío de Zinkia, y
preguntándose hasta que punto es razonable (y útil) el modelo económico
clásico.
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anvazher 09/08/2009 @ 11:56
Ayer dejaba a mis estimados antipiratas devanándose los sesos sobre como Zinkia jugaba a Internet y ganaba, dejando en evidencia cualquier conclusión que tuviera algo que ver con el modelo clásico de economía.
Como decía ayer Pocoyo tiene su propio canal oficial en YouTube
desde el 31 de julio de 2007, donde no solo podemos encontrar las
divertidas aventuras del niño del gorro azul, sino también algunos
reportajes que pueden arrojar alguna luz sobre el éxito empresarial del
personaje.
Se dice que el nombre de Pocoyo vino de la hija de uno de sus creadores (David Cantolla, procedente de la desaparecida Teknoland), que en lugar de decir "Jesusito de mi vida, eres niño como yo" decía "Jesusito de mi vida, eres niño poco yo"...Y así tuvo nombre un niño virtual diseñado por Luis Gallego.
Pero una cosa era tener una buena idea y otra cosa era venderla...
Las televisiones españolas no consideraron interesante el proyecto, e
incluso los socios de Zinkia recuerdan que algún directivo los acusó de
"querer vivir de las subvenciones"... y entonces Zinkia se fue con la
música a ... el Reino Unido, donde tuvieron mas éxito con sus
negociaciones, aunque eso significase que Pocoyo naciese hablando
inglés y con un diseño adaptado a los gustos anglosajones...
Pero antes de que Pocoyo apareciese en las televisiones vino la juguetera japonesa Bandai a dar los últimos retoques:
algunos detalles de los personajes fueron retocados para poder fabricar
peluches atractivos y totalmente inofensivos para los niños pequeños,
potencial público de Pocoyo...
El resultado de este encuentro entre ex-empresarios punto.com, niñas
que se equivocan en sus oraciones, productores de TV británicos con
menos miopia que sus colegas españoles y jugueteros japoneses con una
gran visión de futuro:
- Dos temporadas, cada una de las cuales costó cinco millones de euros: en total diez millones.
- "Los Capítulos de Pocoyó están en Emule y estoy seguro que a
los licenciatarios de DVD no les hace gracia pero sin embargo la
exposición del producto es en sí 1000 veces más importante para la
marca que la piratería. En ese sentido Pocoyó está creado para que la
piratería que existe de alguna manera le sume más que le reste. Todos
los capítulos están en Youtube y Zinkia lo permite, porque es una
ventana más donde exponer el producto que se ve rentabilizada después
de otra manera..." Decía David Cantolla, en Maikelnai's Blog.
- Pocoyo se emite en televisiones de gran parte del mundo.
- El merchandising de Pocoyo (peluches, bicicletas, ropa,
videojuegos, etc) es en este momento un negocio floreciente. Pocoyo
está pasando de ser un personaje animado a ser una marca industrial,
mas o menos como en el caso de Mickey Mouse.
- A pesar de estar disponibles en Internet los DVD con las aventuras
de Pocoyo hace ya tiempo que superaron las 100.000 copias vendidas.
- El año pasado Pocoyo recaudó unos 100 millones de euros entre todos sus negocios en todo el mundo, y sin necesidad de subvenciones públicas. Esta cantidad supera los 81.610.589,39 € recaudados en el mismo periodo por el cine español en el mercado nacional, amamantado por subvenciones públicas y protegido por un gobierno que ha llegado a colocar a González Sinde al frente del Ministerio de Cultura...
¿Y el futuro? Películas, mas videojuegos, nuevos episodios, mas
peluches, bicicletas... ¿Y qué mas? El fenómeno Pocoyo se ha convertido
en el mayor éxito audiovisual español del momento.
La clave. Secillo: Pocoyo no es un producto mercantil, sino
social. No es popular porque se venda bien, sino que se vende bien
porque se ha hecho popular.
anvazher 09/08/2009 @ 18:53
Resulta difícil definir con precisión el significado de la palabra información. Podríamos decir que una información es una acumulación de datos. En su forma mas abstracta una información carece de significado mientras no se procese para construir un objeto que puede ser físico o mental.
Al decir que la información puede procesarse para construir un
objeto físico me refiero, por ejemplo, al croquis que se materializa en
un plano, a la receta que se materializa en un suculento plato, o al
código genético que se materializa en un ser vivo. Es un tema
apasionante, pero será materia para otro post.
En este post prefiero centrarme en la otra posibilidad: la de que la
información sea procesada para crear un objeto mental. Puede sonar
extraño, pero en realidad es algo que hacemos constantemente: lo
llamamos aprendizaje.
Según Ausubel se produce un aprendizaje significativo cuando se recibe nueva información y esta se relaciona con la que ya teníamos. Esto significa que el aprendizaje
consiste en establecer relaciones entre lo que ya sabíamos y la
información que acabamos de recibir, enriqueciendo así nuestra
estructura cognitiva (nuestro conocimiento, nuestra particular interpretación de la realidad).
De aquí se deduce una consecuencia interesante: según el modelo constructivista de Ausubel el resultado del aprendizaje depende tanto de la información recibida como de los conceptos previos asimilados por la estructura cognitiva. En
ocasiones estos conceptos previos están tan asimilados en nuestra
estructura cognitiva que ni siquiera cuestionamos su validez,
imposibilitando así la asimilación de nuevas ideas que los contradigan.
El aprendizaje puede estar referido a conocimientos de naturaleza muy variada, pero casi cualquier conocimiento puede asociarse al menos con una de tres clases generales denominadas conceptos, procedimientos y actitudes.
¿A donde nos lleva todo esto? Pues nos lleva a que la
capacidad de las personas para interactuar entre ellas dependerá, en
gran medida, de que compartan unos mismos conceptos, procedimientos y
actitudes. En la mayoría de los casos nos encontraremos, por
ejemplo, con que un zulú, un europeo y un inuit apenas interactuarán
entre ellos, porque sus diferencias culturales son tan grandes
(distintas lenguas, religiones, tradiciones, modos de vida, etc.) que
será difícil que hagan algo en común. Grupos de zulues, europeos o
inuits, sin embargo, se organizarán rapidamente entre ellos para
trabajar o irse de fiesta...
Cada grupo social que comparta una cultura común (unos conceptos, procedimientos y actitudes comunes) se constituirá en una tribu
que actuará como una unidad social reforzando los lazos entre los
individuos que la componen y diferenciándose de las otras tribus,
llegando a desarrollar sus propios códigos de comunicación que abarcan
desde un léxico particular (expresiones con un significado especial
dentro del contexto de la tribu) hasta una determinada estética (ropa,
iconografía, música, etc). La integración en una tribu puede
contribuir en gran medida a satisfacer las necesidades sociales
representadas en el tercer nivel de la pirámide de Maslow, lo que significa que gran cantidad de personas dedicarán muchos esfuerzos a reforzar los lazos con su tribu.
En estas tribus pesa mucho el llamado efecto red:
cuanto mas crezca un grupo mas interesante será para alguien pertenecer
a él (aunque para el grupo la aparición de un nuevo miembro resulte
cada vez menos importante). La consecuencia es que las tribus
mayoritarias crecen con mas facilidad que las minoritarias, de forma
que es fácil que las tribus mas grandes crezcan a expensas de las mas
pequeñas. Este fenómeno es especialmente apreciable, por ejemplo, en partidos políticos.
En ocasiones la cultura puede convertirse en negocio. Si en
una tribu el código incluye ciertos productos o actividades
susceptibles de ser comercializadas entonces las empresas que
comercialicen esos productos tendrán una clientela fiel que las
defenderá como parte de si mismos. Algunos ejemplos claros
podrían ser los seguidores de los equipos de futbol profesional, o los
fans de las estrellas de la música pop.
Asi que muchas empresas dedican grandes cantidades de recursos a
costosas campañas de marketing para asociar sus productos con
determinadas tribus a las que tratan como público objetivo. El
problema surge cuando los individuos que forman parte del público
objetivo carecen de suficientes recursos como para pagar por los bienes
y servicios que les integrarían en la tribu: esto dará lugar a vías alternativas para satisfacer la necesidad que la campaña de marketing les ha creado.
Estas vías alternativas suelen consistir en actividades que, con o
sin ánimo de lucro, colisionan con el plan de marketing ideado por la
empresa y ponen en riesgo la recuperación de la inversión publicitaria:
falsificación de marcas, intercambio de archivos a través de redes P2P,
top manta, etc. Algunas de estas actividades son ilegales,
otras no: pero en demasiadas ocasiones no han sido tenidas en cuenta
por las empresas, que reaccionan metiéndolas todas en el mismo saco
bajo la acusación genérica de piratería, y cargando contra sus
potenciales clientes.
Al final nos encontramos una relación de amor-odio entre la empresa
y sus clientes, una relación de mutua necesidad pero a la vez de mutua
desconfianza, en la que unos compran y otros venden mientras se
intercambian insultos e incluso denuncias. Buena parte de la
industria discográfica a llegado a este callejón sin salida: temen
perder ingresos si permiten el libre intercambio de música a través de
las redes P2P, pero perderán a sus potenciales clientes si los siguen
insultando y acosando.
Las empresas que, por el contrario, facilitan el acceso a sus
productos y servicios sin enfrentarse con sus potenciales clientes
tienen muchas mas probabilidades de triunfar. Evidentemente no
es un factor suficiente para garantizar el éxito, pero está claro que
permitir a los potenciales clientes una amplia libertad en el uso y
disfrute de los productos es mucho mas atractivo para el mercado que
restringir dichos usos. Tal y como decía David Cantolla respecto a la presencia de Pocoyo en Internet:
"Los Capítulos de Pocoyó están en Emule y estoy
seguro que a los licenciatarios de DVD no les hace gracia pero sin
embargo la exposición del producto es en sí 1000 veces más importante
para la marca que la piratería. En ese sentido Pocoyó está creado para
que la piratería que existe de alguna manera le sume más que le reste.
Todos los capítulos están en Youtube y Zinkia lo permite, porque es una
ventana más donde exponer el producto que se ve rentabilizada después
de otra manera."
anvazher 10/08/2009 @ 15:11
Decía ayer que la información puede estar destinada a generar un objeto mental o un objeto físico.
Ayer me centré en el caso del objeto mental, el conocimiento, y hoy me
toca comenzar a hablar de la información que se convierte en objetos
físicos.
Podría decirse que el proceso de transformar información en objetos
físicos es tan antiguo como el mundo, ya que para que se produzca no es
preciso la intervención de inteligencia alguna, sino solamente de unas
cuantas leyes físicas. La formación de cristales, por ejemplo, se basa
en poco mas que la ley de Coulomb de atracción electrostática.
Sin embargo leyes físicas como la de Coulomb no dan para mucho en lo
relativo a ordenar la materia en función de una información dada,
porque lo mas que logra es la multiplicación de una estructura muy
sencilla.
Si hablamos de información genética, en cambio, la cosa es muy
distinta. Las moléculas de ácidos nucleicos no solo tienen la capacidad
de realizar copias de si mismas indefinidamente, sino tambien de
combinarse unas con otras y de generar organismos vivos tanto
unicelulares como pluricelulares.
En la ladera de una montaña, en una hectárea de selva amazónica o en
un arrecife coralino existe una cantidad de información genética
fabulosa. Esta información, en general, había sido despreciada como
producto comercial por se difícilmente explotable: lo único que se
había logrado había sido el control de determinadas razas agrícolas y
ganaderas por parte de unos pocos productores, monopolio que podía
romperse en cuanto alguien robase unas cuantas cabezas de ganado o unas
semillas de la especie deseada.
Pero estamos comenzando a aprender a leer esa información y, aunque
de un modo bastante rústico, también estamos comenzando a escribirla.
Así que también se está comenzando a comercializar bajo la forma de
patentes.
El hecho de tener la patente de un gen autoriza en exclusiva a su
propietario a ejercer su explotación comercial. Esto significa, en los
países en los que se admite esta patente, que todo agricultor que
cultive un vegetal con dicho gen patentado debe pagar a la empresa
titular de la patente. La combinación de la comercialización de
dichas variedades genéticas con la de pesticidas que eliminan cualquier
otra especie del suelo, junto con la capacidad de hibridación de dichas
especies con otras (apareciendo los genes patentados en variedades
tradicionales, con la consiguiente denuncia ante los tribunales por
parte del titular de la patente) y la necesidad de comprar año tras
años las semillas a la misma empresa (están diseñadas para ello) han
hecho que las empresas del sector se apropien de la agricultura de
comarcas enteras, especialmente en países en vías de desarrollo.
En Europa no se admiten los derechos sobre los genes, sino sobre
variedades agrícolas completas, con lo cual de momento no se han
producido denuncias por violación de patentes genéticas ¿Pero por
cuanto tiempo? Los
lobbys de la industria biotecnológica han llegado incluso a sentar en
la silla del Ministerio de Ciencia de Innovación a una de sus
representantes, Cristina Garmendia.
Mientras tanto la mayor parte de la información genética, disponible
libremente en la naturaleza y difícilmente explotable, sufre mermas en
sus existencias cada día. La situación viene a ser similar a la que
tendríamos si cada día quemásemos una estantería de libros para abrir
sitio en una biblioteca: con el tiempo tendremos una gran sala vacía.
anvazher 10/08/2009 @ 19:18
Hace unos días dedicaba un post a los perniciosos efectos que puede ocasionar vincular todas las decisiones al PIB y al modelo económico clásico ¿Pero si rechazamos este índice y este modelo, en base a que criterios deberíamos orientar la economía?
Algunos autores proponen sustituir el modelo clásico por otro
denominado modelo de sostenibilidad fuerte o modelo de economía verde.
Al
contrario que en el modelo clásico, en este modelo todo forma parte de
la biosfera (y, por lo tanto, está limitado por los límites físicos de
esta). El sistema social sería un subsistema de la biosfera y el
sistema económico sería un subsistema del sistema social.
Como indicadores se proponen el Índice de Desarrollo Humano y la Huella Ecológica.
Según la Wikipedia el índice de desarrollo humano (IDH) es una medición por país, elaborada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se basa en un indicador social estadístico compuesto por tres parámetros:
Mientras que, también según la Wikipedia la huella ecológica
es un indicador agregado definido como «el área de territorio
ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas
acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para
asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de
vida específico de forma indefinida».[1]
Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta
de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad
del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.
Dicho de manera sencilla el IDH es una medida del bienestar social,
mientras que la Huella Ecológica es una medida de su coste
medioambiental. Lo ideal es un IDH alto y una Huella Ecológica baja. Si
representamos en un diagrama ambas variables obtenemos el siguiente
resultado:

La línea roja representa 2,1 hectáreas por persona, que es la
superficie estimada como necesaria para generar los recursos que una
persona necesita. De las economías a la izquierda de dicha línea la
que consigue un mayor IDH resulta ser... ¡Cuba!
Por encima de Cuba los países analizados muestran un alto IDH, pero
insostenible debido a su excesiva Huella Ecológica. Por debajo de Cuba
hay muchas economías con baja Huella Ecológica, pero también con un IDH
excesivamente bajo.
¿Es posible alcanzar un equilibrio IDH/Huella Ecológica similar al
cubano y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones democráticas (y las
infraestructuras) respecto a la actual situación cubana? He aquí un
interesante desafío.
anvazher 16/08/2009 @ 19:40
Vivimos en la sociedad de las tres "C": consumo, competitividad y control.
Se nos ha convencido de que tanto el bienestar particular como el comunitario dependen de nuestra capacidad para consumir. Consumir
no solo debería mejorar nuestra calidad de vida sino que, en teoría,
debería impulsar la economía de nuestra comunidad, haciendo que también
los que nos rodean mejoren su calidad de vida.
Sin embargo la capacidad para consumir viene limitada por la
capacidad del ecosistema para proporcionarnos recursos naturales y para
asimilar la polución que generamos. Es necesario, por lo
tanto, cambiar nuestra forma de vida a otra en la que asumamos que el
consumo debe ser limitado, de forma que el ecosistema funcione de forma
sostenible.
Se nos ha convencido de que la mejor manera de que todos
contribuyamos al bien común en la medida de nuestras posibilidades es
hacernos competir a los unos contra los otros: es así como se espera que cada individuo sea tan productivo como le sea posible.
La consecuencia de esta competición salvaje es que el reparto de
recursos es totalmente injusto: mientras que una parte de la población
disfruta de un alto nivel de vida merced a un exagerado consumo de
recursos otra parte ni siquiera tiene acceso a disfrutar de la mayor
parte de los recursos que extrae del ecosistema. Quien domina los
recursos no suele ser quien los extrae del ecosistema, sino quien
comercia con ellos. Es necesario, por lo tanto, exigir que toda relación comercial se encuadre dentro de las prácticas del comercio justo.
Se nos ha convencido de que para que la información sea
fiable debe estar controlada por poderes públicos y privados
profesionales.
Sin embargo esos medios profesionales a menudo ocultan o
distorsionan la información, impidiendo que podamos juzgar el grado de
sostenibilidad ambiental o de justicia social de cada una de las
actividades humanas e impidiendo, al mismo tiempo, que podamos
apoyarlas o rechazarlas. Es necesaria, por lo tanto, la
defensa de un sistema de intercambio de información basado en la
plurarquía, en el que todo el mundo pueda contribuir en igual medida y
nadie tenga la capacidad de silenciar a otra persona.
Debemos pasar de una sociedad basada en consumo, competitividad y
control a otra basada en sostenibilidad, justicia y plurarquía.
¿Pero como llevar a cabo semejante revolución?
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del.icio.us
anvazher 10/09/2009 @ 18:35
Acabo
de leer "Zona Temporalmente Autónoma", de Hakim Bey, un texto
recomendado por los indianos en su itinerario. Un texto interesante
que, mas que aportar ideas nuevas, hace que uno se pregunte ¿Qué
sentido tiene oponerse a las normas sociales establecidas? Hay dos
posibles respuestas:
- Tiene sentido oponerse a las normas sociales establecidas cuando
uno desea cambiarlas y, para ello, intenta cambiar su entorno social.
- Tiene sentido oponerse a las normas sociales establecidas cuando
uno no las considera válidas y, por lo tanto, deja de cumplir con ellas.
Ambas respuestas pueden coinicidir o no. El que alguien decida no
cumplir con las normas sociales no implica que decida cambiar su
entorno: no cumple las normas, y punto. Tampoco alguien que quiera
cambiar su entorno necesita siempre una razón ética: muchos ladrones no
justifican sus actos en motivos éticos, sino en motivos económicos.
Pero "Zona Temporalmente Autónoma" se ocupa de aquellos que un buen
día decidieron oponerse a lo establecido y vivir según sus propias
normas, incluso a sabiendas de que tales actos tenían pocas
posibilidades de poder prolongarse mucho tiempo. La pregunta ahora es,
sabiendo que están mas que probablemente abocados al fracaso ¿Por qué
desafían lo establecido?
Podría argumentarse que todo se trata de una apuesta de alto riesgo:
si la aventura resulta afortunada, las ganancias podrían ser muy altas.
Quizá esto sea así en algunos casos, pero entonces quizá estas
aventuras antisistema habría que estudiarlas desde el punto de vista de
la psiquiatría, y sus protagonistas deberían ser internados en un
manicomio.
Quizá habría que buscar una motivación mas personal: hacer en cada
momento lo que uno considera correcto. Una vez cubiertas unas
necesidades básicas (umbral que depende de cada individuo y de sus
circunstancias) a menudo nos encontramos con la libertad de elegir
entre lo que la sociedad que nos rodea considera lógico, correcto y
razonable... y lo que nosotros consideramos lógico, correcto y
razonable.
¿Hasta que punto nos resulta deseable decidir en contra de nuestros
principios personales? Optar por la norma social es como navegar con
viento en popa, a favor de las corrientes, dejándonos llevar sin asumir
mas riesgos que la mayoría, aunque quizá en una dirección
insatisfactoria.
Optar por nuestra propia escala de valores puede significar, en
cambio, navegar de ceñida, con el viento prácticamente en contra, pero
en la dirección que consideramos adecuada.
¿Merece la pena navegar de ceñida sin la certidumbre de llegar al
puerto elegido por uno mismo? ¿O merece la pena llegar al puerto
elegido por otros vomitando durante toda la travesía?
Puede encontrarse un ejemplo cinematográfico en la película "Serenity".
En dicha historia un grupo de ex-combatientes sobreviven dedicándose al
robo y el contrabando hasta que se encuentran en una situación límite
en la que deben decidir entre obedecer las normas para salvar sus vidas
o actuar en función de sus principios y afrontar las consecuencias.
Jayne Cobb, quizá el menos idealista de los tripulantes de la Serenity, expresa la situación con una sola frase: "si no puedes hacer lo inteligente, haz lo correcto".
No puede decirse que Jayne Cobb sea un personaje noble, porque en un
principio está dispuesto a matar o dejar morir con tal de sobrevivir.
Pero incluso Cobb alcanza un punto en el que decide hacer lo correcto en lugar de lo inteligente.
A partir de ese momento Cobb es un hombre totalmente libre porque así
lo ha decidido, independientemente de cuanto tiempo dure su vida.
anvazher 13/09/2009 @ 19:01
"No
existe separación ontológica, fundamental en nuestro conocimiento
formal de máquina y organismo, de lo técnico y de lo orgánico. La copia
exacta de Rachel en el filme Blade Runner de Ridley Scott es la imagen
de un miedo, de un amor y de una confusión ante la cultura del ciborg."
(Donna Haraway, "Manifiesto ciborg")
A mediados de los años ochenta Donna Haraway se propuso elaborar su
propia formulación del feminismo. El resultado fue el "Manifiesto
ciborg", que puede considerarse como un puente entre el ecofeminismo y
el ciberfeminismo, pero cuyo principal concepto (el mito del ciborg) va
mas allá del feminismo y es aplicable a multitud de campos.
Haraway parte de la idea, ya antigua, de que las divisiones entre
clases opuestas (natural/artificial, animal/humano, masculino/femenino,
occidental/oriental, etc.) y la inmediata suposición de que en cada par
de clases opuestas una es superior a la otra ha generado desde siempre
situaciones en las que una clase ha impuesto su poder a la otra.
Haraway destaca que, segun este modelo, lo masculino (asociado a la
civilización y a la destrucción) se ha impuesto casi siempre a lo
femenino (asociado a la naturaleza y a la reproducción), aunque también
destaca la supremacia de lo occidental sobre lo oriental, la raza
blanca sobre otras razas y lo humano sobre lo animal.
La mayoría de los movimientos feministas (y, en general, todos los
movimientos sociales de izquierda) han asumido que dichas divisiones
son reales y que la superación de las injusticias de ellas derivadas
solo puede ser alcanzada mediante la lucha de clases. Así se explica el
origen no solo de los movimientos feministas, sino también de los
movimientos por la igualdad entre razas y las luchas por los derechos
de los trabajadores.
Pero Haraway va mas allá, afirmando que tales conflictos solo son
posibles en la medida en que se asume que las divisiones de clase son
reales. Las distintas clases han sido descritas de tal forma que su
existencia parece incuestionable, y que cada individuo puede ser
encasillado sin lugar a dudas en una opción de cada dicotomía: en el
caso del género eso equivaldría, por ejemplo, a decir que o se es
hombre o se es mujer.
Pero ¿Y si las lineas divisorias entre clases no estuvieran claras? En las modernas sociedades postindustriales, con una gran parte de la población dedicada al sector servicios, las diferencias económicas no permiten hacer una distinción clara entre obreros y patronos como clases sociales distintas, mientras que el mestizaje difumina las diferencias entre razas y la diversidad de conductas sexuales hace tambalearse al antiguo esquema de división por géneros.
Los estudios de las secuencias de ADN han demostrado que las
diferencias entre humanos y otros primates no son tan grandes como
cabría esperar, y los transplantes interespecies tienden a borrar las fronteras entre humano y animal. Finalmente el desarrollo de prótesis cada vez mas sofisticadas ataca a las fronteras entre lo orgánico y lo sintético.
Lo anterior lleva a Haraway a afirmar que las
clasificaciones tradicionales no son naturales, sino artificiales, un
mero producto cultural susceptible de ser rechazado y, con él, el
correspondiente conflicto entre clases. Según este nuevo modelo
la superación de los viejos conflictos no vendrá de la victoria de unas
clases sobre otras, sino de la negación de la existencia de dichas
clases: porque no existen individuos puros, sino mestizos, híbridos que
no pueden ser definidos por su pertenencia a una u otra clase, ciborgs.
En el "Manifiesto ciborg" se hace una breve mención a un ejemplo cinematográfico del concepto de ciborg: Rachael, de Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Rachael es un personaje ambiguo, inclasificable:
- Como secretaria de Tyrell forma parte de la Corporación Tyrell,
creadores y explotadores de ciborgs, pero al mismo tiempo ella también
es un ciborg fabricado por Tyrell.
- Su apariencia, recuerdos y sentimientos son completamente humanos,
pero su cuerpo es completamente sintético y su mente se ha creado a
partir de unos recuerdos implantados.
- Incluso su sexualidad ha sido construida: es una mujer
heterosexual, pero solamente porque ha sido construida con un cuerpo de
mujer y le ha sido implantada una atracción por el sexo masculino. En
realidad cualquier combinación hubiese sido posible, y por lo tanto no
se descarta que pudiera se modificable: su sexualidad podría ser
reescribible, mutable, no lo bastante definida como para que se la
encuadre de forma definitiva en femenina o masculino. "¿Es esta prueba para saber si soy replicante o lesbiana, señor Deckard?", pregunta Rachael mientras es sometida al test de Voight-Kampff.
- De apariencia frágil, es protegida por Deckard (Harrison Ford),
pero previamente ella ha salvado a Deckard matando a Leon (otro ciborg).
- Su apariencia es la de una mujer blanca, pero ¿Tiene sentido hablar de raza en un individuo que carece de genética humana?
- Su longevidad es desconocida: Rachael es un prototipo experimental
y, muerto Tyrell, nadie sabe cual es su tiempo de vida. No puede ser
clasificada a priori, por lo tanto, ni en el grupo de replicantes Nexus
(programados para morir a los cuatro años de antiguedad) ni en el grupo
de los humanos (en realidad nadie sabe si Rachael tiene limitado su
tiempo de vida o, por el contrario, si es inmortal).
Según Haraway el conflicto entre clases solo es posible en
la medida en que se asume que existen diferencias sobre las que
establecer dichas clases. Deckard tiene serias dudas sobre la realidad
de las presuntas diferencias entre humanos y ciborgs, y de ahí algunos de sus comentarios:
- "No sé por qué me salvó la vida. Quizá en esos últimos momentos
amaba la vida más de lo que la había amado nunca, no sólo su vida, la
vida de todos, mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas
respuestas que todos buscamos: ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿cuánto
tiempo me queda? Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle
morir", respecto a la muerte de Roy (otro ciborg, interpretado por
Rutger Hauer).
- "No nos avisan contra los asesinos en el periódico, esa era mi profesión: ex-policía, ex-blade runner, ex-asesino".
De hecho, en la película se plantea una seria duda sobre la
diferencia entre humano y ciborg ¿Si un ciborg es incapaz de saber si
su propia naturaleza es de humano o de ciborg como puede un ser que se
cree humano estar seguro de que realmente lo es, en lugar de ser un
ciborg que se cree humano? ¿Podemos establecer clases cuando somos
incapaces de saber en cual de ellas estamos?
- "¿Te has hecho el test a ti mismo alguna vez?", le pregunta Rachael
a Deckard, a propósito del test que debería servir para distinguir un
humano de un ciborg.
- "¿Nunca ha retirado a un humano por error?", le pregunta Rachael a Deckard en otra ocasión.
Finalmente Deckard huye con Rachael. Cabe destacar que dicha huida
solo es posible con el permiso de de Gaff, otro blade runner que
debería haber ejecutado ("retirado", según la jerga oficial) a Rachael:
pero Gaff (interpretado por Eduard James Olmos) es otro ser casi tan
inclasificable como Rachael, un mestizo que habla una mezcolanza de una
multitud de idiomas... Si bien Gaff no es un ciborg en el sentido
tradicional del término (híbrido humano-máquina) si lo es en el sentido
atribuido por Haraway (el mestizo interclases).
anvazher 18/08/2009 @ 21:13
Nadie sabe, a día de hoy, cuanto de cierto hay en la historia que
voy a contaros, porque su origen se pierde en la bruma de un mundo
antiguo. No es de extrañar, por tanto, que la historia de Columbkille,
el santo pirata, esté envuelta en la leyenda.
Se dice que Columbkille (también llamado Columba, Colomba, Colm
Cille, Columbkill o Columcille, "Paloma de la Iglesia") vino al mundo
en el año de nuestro señor de 521 en Gartan, cerca de Donegal, en el
Ulster. Columbkille era tataranieto del legendario Niall "de los nueve rehenes", rey de Irlanda, del clan de los Ua Néill,
que dominaron Irlanda durante mil años, entre los siglos VI y XVI. Era
de esperar que, con semejantes antecedentes familiares, Columbkille no
fuera un hombre cuya voluntad se doblegase fácilmente.
A Columbkille le tocó vivir una época violenta, repleta de guerras e
intrigas palaciegas, y cuyas crónicas se mezclan con la leyenda. Los
inicios de la época de los Ua Néill
en Irlanda coincidieron con otra saga no menos legendaria en
Inglaterra: según las crónicas el rey Arturo murió en 537, siendo
Columbkille un adolescente. No es probable que Columbkille conociera al
rey Arturo (si es que dicho personaje existió realmente), pero si que
es posible que tuviera contacto con sus sucesores.
Así era Columbkille y así era su mundo. El tataranieto de Niall
había crecido entre bardos, hecho que desarrolló en él una especial
sensibilidad por la cultura, y siendo muy joven pasó a formar parte del
clero accediendo así a las escasas bibliotecas que, gestionadas por
religiosos cristianos, existian en Irlanda en su época. En una de
ellas, propiedad del abad Finnian, en el monasterio de Moville,
encontró en el año 560 un libro que atrajo poderosamente su atención:
se trataba de una obra de la que probablemente no existiera otro
ejemplar en toda Irlanda, y dado que su estancia en Moville sería
temporal Columbkille se propuso copiar dicho libro. Pero una vez
finalizada la copia Finnian le negó la autorización para llevársela.
La disputa por la posesión de la copia hubo de ser resuelta en la
capital de Irlanda, Tara, por el rey Diarmait, quien según la leyenda
dijo que "igual que es el ternero a la vaca, es la copia al libro",
dando la razón al abad Finnian e intentando zanjar así la cuestión.
Pero no fue así. Lo que vino a continuación fue una auténtica locura. Según la leyenda Columbkille sublevó a los Ua Néill
del Ulster contra el ejército del rey Diarmait para conseguir el libro.
El resultado fue la batalla de Cul Dreimhne, en 561, una carnicería
cuyo saldo algunos autores estiman en 3.000 muertos. Columbkille
sobrevivió a la batalla, pero fue exiliado a Escocia y condenado a
"conseguir para Cristo" tantas almas como se habían perdido en la
batalla.
Es en este punto donde la historia de Columbkille comienza a
adquirir tintes auténticamente legendarios. Se dice que estando junto
al río Ness encontró a un grupo de pictos que estaban enterrando a un
hombre que, al parecer, había encontrado la muerte víctima de un
monstruo que vivía en el río. Justo entonces el monstruo del río
apareció de nuevo tras otro hombre que nadaba en el agua. Se cuenta que
Columbkille se enfrentó al monstruo y lo hizo retroceder con la señal
de la cruz y la frase "no irás mas lejos". Dicen que los pictos, al ver
semejante prodigio, abrazaron la fe cristiana de Columbkille.
Sea como fuere se atribuye a Columbkille, y a los doce monjes que
compartieros viajaron a Escocia con él, la creación de 41 monasterios,
entre los que destaca el monasterio de Iona, que convirtió en una
escuela de misioneros y que llegó a ser el mausoleo de los reyes de
Escocia. A Columbkille se le atribuye la autoría de varios himnos y la
copia manuscrita de mas de trescientos libros. Se le atribuye, además,
el comienzo de una corriente evangelizadora que recorrió Europa,
basando buena parte de su trabajo en el rescate de textos antiguos y la
copia a gran escala de las escrituras. Se habla de la Edad Media como
de una edad oscura, pero probablemente habría sido peor si no hubiese
sido por la labor cultural desarrollada por los sucesores de
Columbkille.
Columbkille murió en 597. Actualmente es mas recordado como San
Columba (no confundir con San Columbano, otro monje irlandés de la
misma época, fundador de la actual orden de los Misioneros Columbanos),
y es el patrón de los encuadernadores y de los poetas, además de (junto
a San Patricio y Santa Brígida) uno de los tres santos patrones de
Irlanda. Durante mucho tiempo fue el único patrón de Escocia, y también
es venerado como santo por la Iglesia Ortodoxa. Su festividad se
celebra el aniversario de su muerte, el 9 de junio.
Su maestro y rival, el abad Finnian, es hoy recordado como San Finnian.
¿Y
el libro? ¿Qué pasó con el libro cuya copia desencadenó todos estos
acontecimientos? La tradición identifica la polémica copia con el
llamado "Cathach de San Columba", que puede verse en el Museo Nacional
de Irlanda, en Dublín. Sin embargo parece que el "Cathach de San
Columba" es posterior a Columbkille, por lo que es posible que el
legendario libro se haya perdido para siempre.
En cuanto al monstruo del río Ness... parece que huyo aguas abajo,
hacia el lago del mismo nombre en el que desemboca el río. Desde la
época de Columbkille son muchos los que afirman haber visto un monstruo
en el lago Ness.
¿Y el rey Arturo? Obviamente nunca se encontró con Columbkille, pero
sus leyendas se entrelazan en la biografía del irlandés que compuso
Adomnan, noveno abad de Iona, que es el texto mas antiguo conservado
hoy día en el que se menciona el nombre Arturius: un príncipe escocés del siglo sexto ¿Casualidad, influencia del mito artúrico o algo más? Probablemente nunca lo sabremos.
Columbkille, San Columba. Un pirata, un santo. Un hombre, una leyenda.
anvazher 05/02/2009 @ 12:54
Visto
que cada vez estoy mas implicado en mas campañas en la red, y que ya no
doy abasto, estoy pensando que ha llegado el momento de optimizar
recursos y pararse a pensar cuales son las reglas del juego (si es que
las hay). Desde hace algún tiempo estoy intentando resumir en una serie
de principios básicos mi visión de las normas no escritas que regulan
la comunicación en red, pero quisiera vuestra opinión al respecto.
Por supuesto no se trata de normas que sean de obligado
cumplimiento, porque en ese caso es posible que bloguear se convierta
algo tan frío y planificado que deje de tener gracia. Todos tenemos
malos vicios, aunque sepamos que son dañinos, que hacen que la vida sea
un poco mas soportable.
Solo os pido un par de cosas: que leais todo el post (va a ser un
poco largo, así que procuraré que sea ameno) y que comenteis lo que
creais interesante.
Principios de la comunicación en la red (v 0.1)
- Principio de accesibilidad. Lo que se
escriba debe ser fácilmente accesible al lector sin necesidad de
registro previo. Igualmente se debe facilitar la posibilidad de
respuesta del lector al autor, tanto de forma pública (comentarios en
un blog, por ejemplo) como privada (mediante correo electrónico, por
ejemplo).
- Principio de Huygens. Todo lector que
acceda a una información puede convertirse, a su vez, en emisor de
dicha información (en su forma original o con modificaciones). Este
efecto dependerá de los principios de resonancia, abarcamiento,
inmediatez y difusión.
- Principio de resonancia. Un lector solo emitirá información recibida en función del interés y credibilidad que le merezca.
- Principio de abarcamiento. Quien mucho abarca, poco aprieta.
Una fuente de información generalista intenta abarcar a un colectivo de
potenciales lectores muy amplio, pero a costa de tratar la información
con tal superficialidad que carecerá de interés para los que ya están
minimamente informados. Una fuente de información demasiado
especializada puede emitir información de alto nivel, pero solo
aceptable por un colectivo muy reducido.
- Principio de inmediatez. Un lector solo suele
transmitir información que le ha llegado recientemente. No es frecuente
que decida transmitir información que le llegó hace ya tiempo.
- Principio de difusión. Cuantos mas lectores
reciban una información mas posibilidades hay de que algunos se
conviertan en emisores de dicha información.
- Principio de simbiosis. Varias fuentes que
se intercambian información sobre temas relacionados enriquecen
mutuamente sus contenidos, consiguiendo así una mayor aceptación de
estos por la red. La mezcla de contenidos no relacionados entre sí, en
cambio, genera rechazo al interferir en el proceso de comunicación
mediante la introducción de información no deseada (spam) en el medio.
- Principio de relativismo. No hay verdades
absolutas: nadie puede erigirse en portador de la única razón verdadera
y negar todo valor a los argumentos esgrimidos por partes contrarias.
Aún así deben tenerse en cuenta los principios de tolerancia limitada y
de respeto.
- Principio de tolerancia limitada. Aunque toda
persona interpreta su entorno según su propio punto de vista el rechazo
a todo el que mantenga un punto de vista divergente le condenaría a la
desconexión de la mayor parte de la sociedad. Una apertura total, sin
embargo, le llevaría a tolerar ideas y comportamientos ampliamente
rechazados, tales como diversas formas de discriminación, apología de
la violencia u otros. Es necesario un nivel de tolerancia intermedio.
- Principio de respeto. Es posible ser ejercer una
crítica muy dura sin recurrir al insulto ni a la difamación. Toda
crítica debe basarse mas en unos argumentos coherentes y contrastables
que en el ataque personal. Todo ataque basado en insultos y
difamaciones hace disminuir la credibilidad de la fuente y, además, la
expone a posibles demandas judiciales.
- Principio de diplomacia. Toda campaña
pública contra una persona o entidad debe ir precedida de un intento de
negociación, y solo en caso de fracasar dicho intento debe pasarse a la
campaña pública. Lo contrario podría obligar a la entidad o persona
atacada a reforzar sus posiciones.
- Principio de orientación. La red, como
sistema por definición no centralizado, no puede ser liderada pero si
puede ser orientada en un sentido u otro según los principios de
Groucho, de Harlock y del ajedrecista.
- Principio de Groucho. Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.
Ningun miembro de una red se integrará en una estructura jerárquica que
admita a gente que pretenda crear una estructura jerárquica en la red.
Las estructuras jerárquicas, por definición, no son redes. Puede
crearse una estructura jerárquica utilizando una red informática como
sistema de comunicaciones, pero nunca será una red social.
- Principio de Harlock. A veces doy órdenes, pero no tienes por que obedecerlas.
Una fuente puede decir lo que cree que debe hacerse y proponer a la red
que le siga en una iniciativa, pero no tiene capacidad para obligar a
nadie a hacer nada: todo miembro de la red es libre para seguirle o no
en mayor o menor grado.
- Principio del ajedrecista. Al iniciar una campaña
una fuente debe tener previstos los escenarios mas previsibles que se
puedan mostrar a continuación, y estar preparado para actuar en
consecuencia con rapidez. La falta de respuesta inmediata provoca falta
de continuidad y abandono de la campaña por la red.
- Principio de Dilath Larath. Ocurra lo que
ocurra una fuente debe permanecer serena ante los acontecimientos. Lo
contrario podría hacer perder credibilidad a la fuente.
- Principio de Job. Hay que ser especialmente
paciente con aquellos lectores a los que les cueste comprender el
contenido de una información: con frecuencia el aprendizaje necesita un
largo tiempo, y la impaciencia del maestro solo haría huir al posible
alumno.
- Principio de Lawrence J. Peter. Nunca discutas con un tonto: puede que los demás no aprecien la diferencia.
Es inútil discutir con un troll: lo mas probable es que lo único que
consigas sea perder tu credibilidad ante quién no sea capaz de
distinguir un troll de alguien que no lo sea.
anvazher 02/01/2009 @ 21:06
Parece ser cada vez mas políticos comienzan a mirar hacia Internet
preguntándose si, además de para bajarse música y películas, servirá
para ganar unas elecciones. Mi opinión es que si, claro ¿por qué no iba
a servir también para eso?
Pero... ¿es compatible la mentalidad centralizadora de la
mayoría de los políticos españoles con la naturaleza descentralizada de
Internet? No se preocupen si la pregunta les resulta
incomprensible. Yo mismo, a pesar del tiempo que llevo intentando
comprender la naturaleza y funcionamiento de la red, apenas estoy
comenzando a entrever algunos detalles.
Intentaré comenzar mi exposición por lo mas familiar para el lector. Veamos: toda
sociedad humana se basa en organizar los esfuerzos de cada uno de los
individuos para lograr algo que, individualmente, no lograrían
¿no? Hablamos de cosas como la producción y distribución de alimentos,
el sistema educativo, el sistema sanitario, la protección de un
territorio, etc. Esta idea ha estado presente en las
sociedades humanas desde la aparición de las primeras tribus, y ha
perdurado hasta la actual era de los organismos y empresas
multinacionales.
Y, aunque los libros de historia recogen multitud de regímenes
políticos que se han sucedido a través de los siglos, en el fondo todos
estos regímenes intentaban encontrar una solución (distinta según los
medios disponibles en cada época) a un mismo problema: la gestión de
los recursos (básicamente fuentes de energía, materiales, mano de obra
e información).
La cuestión es que gestionar los recursos implica tomar
decisiones que, para ser efectivas en un porcentaje aceptable de los
casos, deben ser precedidas de una recogida previa de información
(información sobre la cantidad y localización de los recursos
disponibles, sobre las fuerzas del ejército enemigo, sobre las posibles
rutas de navegación, etc.). Cuanto mejor era la información disponible
mas beneficiosas resultaban las decisiones tomadas.
Así que un lider tribal era capaz de gestionar aquello de lo que recibía información suficiente
(el resto del mundo podría ser saqueado ocasionalmente, pero no
gestionado). Los miembros de la tribu delegaban en él su soberanía,
confiados en que su sabiduría (es decir, su conocimiento de la
realidad) le convertía en el individuo con mas opciones de llevar a su
tribu a la prosperidad. Es cierto que un jefe incompetente podía
inentar mantenerse en el poder por la fuerza, pero a la larga aparecía
siempre alguien mas fuerte que lo eliminaba.
Un gobernador era capaz de gestionar un territorio mayor o menor si conseguía liderar a los distintos líderes tribales que vivían en él. Este
sistema feudal creaba una estructura de poder de varios niveles en cuya
cima estaba un rey (que con el tiempo llegó a acumular todo el poder
decisorio y toda la información, aunque nunca tuvo los recursos) y en
cuya base estaba el pueblo llano (que proporcionaba los recursos,
aunque carecía de la información y de la capacidad de tomar decisiones).
Esta estructura de poder ha sido descrita tradicionalmente como una pirámide y, mas recientemente, como un
árbol en cuyo tronco estaría el poder central, que se va ramificando en
estructuras mas pequeñas hasta llegar a cada uno de los individuos que
forman la sociedad. En la base de cada una de las
ramificaciones habría una estructura de poder que gestionaría (es
decir: recogería información y daría órdenes) a cada una de las ramas
que de ella surgiesen.
En las sociedades totalitarias la información circula siempre en sentido ascendente (desde el pueblo llano hasta el lider absoluto) y las decisiones en sentido descendente (desde el líder absoluto al pueblo llano).
En las sociedades democráticas cada individuo tiene
potestad para elegir a sus representantes, y ocasionalmente se
manifiesta sobre algunos asuntos de importancia, por lo que puede
decirse que al menos en parte las decisiones van tanto en sentido ascendente como descendente. La información también circula en ambos sentidos.
Pero en realidad ninguna sociedad actual es totalmente democrática o totalmente totalitaria, aunque cada una de ellas está mas cerca de un modelo o de otro:
- Cada estructura de control (esa que está asentada
en cada ramificación, desde las primeras que surgen del tronco hasta
las que dan lugar a las últimas ramas) tiene la capacidade de
filtrar la información (tanto hacia arriba como hacia abajo) y, por lo
tanto, gestionar a su antojo su parcela de recursos.
- Si la información que llega a los individuos es escasa estos no podrán tomar decisiones de forma eficiente. La opción que cuente con mayor soporte publicitario suele conseguir mas apoyos, mientras que las que no dispongan de dicho soporte están condenadas a desaparecer o a mantener una existencia muy limitada. Las
ramas mas fuertes crecen a costa de las ramas mas débiles del arbol. El
poder se concentra y la sociedad democrática tiende poco a poco hacia
el totalitarismo.
- La concentración de poder en torno a determinados sectores sociales puede ser combatida desde el gobierno central, pero en un sistema donde la información fluye con dificultad a veces resulta difícil saber si dicha intervención es un acto de totalitarismo o de defensa de la democracia.
- Una sociedad no está regida por un solo árbol, sino por
varios que se superponen, y solamente uno de ellos está elegido por
normas democráticas (el constituido por los poderes ejecutivo,
legislativo y judicial), mientras que otros (medios de comunicación de
masas, empresas multinacionales, etc.) se rigen principalmente por los
principios del marketing (que, entre otros factores, tienen en cuenta
la posibilidad de que una empresa influya sobre el poder político). Es
un hecho conocido, y hasta regulado en algunos países, que los
intereses comerciales de las empresas influyen en las decisiones de los
gobernantes. Si no hay suficiente información al pueblo le
resulta difícil saber cuando se están gestionando los recursos en
función de los intereses generales y cuando en función de los intereses
económicos de algunas empresas.
Y esto es así independientemente de que el gobierno se autodenomine de derechas o de izquierdas. Esa es la razón por la que el ciudadano medio actual en España suele percibir un alejamiento entre la clase dirigente (que controla la información y toma la mayor parte de las decisiones) y la clase trabajadora (que
aporta los recursos, y que frecuentemente solo puede decidir cual de
los pocos paquetes cerrados ofertados, como por ejemplo los programas electorales, le parece mas conveniente).
Pero, si todo esto se debe principalmente a la estructura arbolada
de la sociedad actual, caracterizada por la división entre individuos y
pequeños grupos vagamente conectados que compiten entre sí... ¿Qué ocurriría si se crease una red horizontal que conectase a todos los individuos que forman una sociedad?
- Para empezar muchas de las estructuras de control de las
ramificaciones, al menos las de mas bajo nivel, quedarían
automáticamente vacías de función, ya que la información
circularía libremente entre los individuos sin pasar por la unión entre
las distintas ramas. Esto permitiría a los individuos organizarse de
forma espontánea para realizar acciones en común.
- En una estructura de arbol el hecho de que una rama posea una
información en exclusiva (un desarrollo tecnológico, por ejemplo)
otorga una ventaja competitiva frente a las otras ramas que carecen de
él. Con frecuencia esto obliga a cada una de las ramas a invertir
recursos para lograr lo que las otras ramas ya han logrado. El resultado es un extraordinario derroche de recursos que podría ser evitado por las redes. El
desarrollo del software libre es un buen ejemplo de la optimización de
recursos realizado por las redes al compartir el conocimiento.
- A diferencia de los árboles, en las que la información es fácil de filtrar al circular por canales controlados,
las redes permiten que la información pueda circular por multitud de
canales, encontrando siempre distribución por alguno de ellos. Esto
evita la censura.
- Ante la imposibilidad de ejercer la censura es difícil que una
empresa ejerza un control significativo sobre los poderes públicos de
forma oculta. Esto reduce la corrupción política.
Asi que, cuando leo que los partidos políticos mayoritarios miran hacia Internet me pregunto:
Me temo que, de momento, veremos mucho de lo primero y muy poco de
lo segundo. Todavía mucha gente dice red cuando en realidad está
pensando en un árbol. El árbol tiene centro, la red no.
Ojalá que una espesa y tupida enredadera crezca sobre los troncos y las ramas de los árboles.
anvazher 13/09/2008 @ 20:43
Dicen
que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y algo de eso hay en la
enorme dificultad que se plantea cuando se avisa de una amenaza a
alguien. Por alguna razón una gran parte de la población rechaza
sistemáticamente las amenazas si alguien les dice que no son ciertas:
se agarran a un clavo ardiendo para evitar el desasosiego que admitir
dicha amenaza supondría.
Los hermanos Wachowsky plantearon ese problema en The Matrix
en la famosa metáfora de las dos pastillas. Neo se enfrenta a una
decisión trascendental: si elige la pastilla roja despertará a la
realidad, pero si elige la pastilla azul creerá que todo ha sido un mal
sueño.
La pastilla roja hace consciente a quien la toma de la crudeza de la
realidad, pero esta no es nada agradable: es tan duro lo que Neo
descubre que no puede evitar vomitar. Se comprende que uno de los
personajes de la trama, Cypher (¿Lou Cypher?)
firme un pacto diabólico con el agente Smith, por el cual se convertirá
en un traidor a cambio de volver a una ignorante y feliz existencia
virtual en Matrix tras serle extirpado todo conocimiento de la realidad.
Fuera de la ficción de los hermanos Wachowsky no hay un agente Smith
con quien pactar un regreso a la ignorancia. Existe una linea que, una
vez cruzada, no permite volver atrás. Pero, al igual que en la ficción,
dicha linea solo puede ser cruzada por propia voluntad: no hay modo de
obligar a nadie a cruzarla, no se puede obligar a nadie a creer en la
realidad, no basta con sacarla a la luz.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Colectivos autodenominados como cyberpunks, piratas, verdes,
internautas y otros vienen denunciando, desde hace tiempo, como los
derechos civiles están siendo desmontados poco a poco. Sus gritos se
oyen por toda la red, e incluso saltan ocasionalmente a los mass media, pero sin conseguir la atención que deberían recibir.
La pastilla roja es dolorosa: produce nerviosismo, taquicardias,
insomnio y malestar general. El conocimiento de la verdad no es
agradable.
La pastilla azul, en cambio, produce un placentero estado de
ignorancia. Una pastilla azul ayuda a evitar pensar en la realidad y
ayuda a conciliar el sueño ¿Para qué sufrir?: cuando se cree que no se
puede luchar contra un problema lo mejor es, para muchos, evitar pensar
en él. En este sentido la pastilla azul de los hermanos Wachowsky es
análoga al soma de Aldous Huxley, la droga que proporcionaba la paz social en Un mundo feliz.
Aldous Huxley publicó Un mundo feliz en 1932, George Orwell publicó Rebelión en la granja en 1945 y 1984 en 1949, Ray Bradbury publicó Fahrenheit 451 en 1953, en 1956 Philip Kindred Dick publicó El informe de la minoría, Nolan y Clayton publicaron La fuga de Logan en 1967, el filme de George Lucas THX 1138 vio la luz en 1971, y en 1975 el filme Rollerball de Norman Jewison, mientras que el ex-Monty Python Terry Gilliam hizo lo mismo en 1985 con su filme Brasil, Moore y Lloyd publicaron V de Vendetta entre 1981 y 1988, en 1997 Andrew Niccol lanzó a las pantallas Gattaca, en 1999 los ya citados hermanos Wachowsky dieron a conocer The Matrix, en 2004 Michael Winterbottom hizo lo propio con su film Código 46, en 2005 llegó al cine la versión de Aeon Flux de Karyn Kusama, y en 2006 la comedia Idiocracia de Mike Judge...
... y solo he mencionado algunos ejemplos. Muchos de los creadores
de estas obras han afirmado que estaban basadas en los cambios que
estaban viendo producirse en la sociedad. El público, sin embargo, las
recibe como obras de ficción sin mas pretensiones.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.